Archive for Febrero, 2006

No cantes, es delito.

Miércoles, Febrero 22nd, 2006

Ciertamente, es absurdo, incluso cuando lo estas contando ni tu mismo te lo crees, podríamos decir que incluso es dantesco, la imbecilidad humana puede alcanzar limites insospechados, pero, esta claro, cuando los imbéciles se mezclan con los codiciosos puede nacer una inteligencia absurda, que enriquece a unos y hace todavía mas estúpidos a otros, eso si, juzguen ustedes quien se encuentra en un bando y en el otro.

¿Que de quien estoy hablando? De la SGAE por supuesto, una entidad que vive bajo el velo de protección política creada por un mundo de color y fantasía. ¡Vivan las compresas de colores y las nubes que huelen a mandarina!

Es que tiene cojones, me hierve la sangre de solo pensarlo, estos [......] (rellenese con lo que se quiera) actúan como les da la gana y lo jodido es que se lo permiten, crean un canon para soportes digitales que cobran indiscriminadamente, como el plan fuente ovejuna oiga, igualito igualito, y todos a pagarlo, indiferentemente del uso que le des al CD o DVD que te acabas de comprar.

Pero pasemos a los hechos, no solo son falacias, según diversas fuentes el canon costo el primer año a los ciudadanos la friolera de 36 millones de euros, haciendo batir sus propios récords de ingresos a la SGAE, incrementando su recaudación en un 362%, vamos, que los pobres están perdiendo dinero.

Pero lo que mas me jode es que cuando yo me voy a comprar unos DVD’s para almacenar las bodas que yo mismo grabo, edito y produzco les tengo que pagar 60 céntimos de euro por cada unidad. Y no te digo nada si me compro un doble capa, 1,40 euros por el morro, casi prefiero no pasarme de una hora de vídeo para no tener que echar mano de esa solución.

Por cierto, como dato interesante, el coste de fabricación de un CD-R es de 0,116 euros y de un DVD-R 0,18 euros, y cada uno de ellos tiene su respectivo canon de 0,47 euros y 0,60 euros. ¡Es mas caro el canon que lo que cuesta fabricar el propio soporte!

Pero claro, pobrecitas las discográficas, que cobran mas de 30 euros por un CD de música original (y de los triunfitos, tócate los cojones) que están perdiendo dinero. Y que nobles las intenciones de la SGAE ayudándoles a que no suceda.

Y por supuesto, no se te ocurra ni tararear una canción con copyright, no vaya a ser que te pase como a aquel grupo de disminuidos a los cuales la SGAE denuncio por cometer tales aberraciones, es mas, mejor no abras la boca, no vaya a ser que pronuncies algo que no debas y acabes en la cárcel, ladrón.

Tan joven y tan viejo

Viernes, Febrero 17th, 2006

En ocasiones la noche da pie a reflexiones e irreflexiones sobre la vida misma y todo aquello que te rodea, son pensamientos personales que no sueles compartir con la gente que esta contigo en ese momento porque pueden llegar a ser una «rallada de rompe y rasga».

Anoche fue uno de esos momentos mágicos, me encontraba yo en uno de tantos antros coruñeses con mis amigos Adrián, Marcos y Ricardo escuchando música poco menos que extraña con sonido aflautado (por dios, la ecualización vale para algo) cuando acudió a mi ese pensamiento, esa idea reveladora, esa irreflexión, filosofía de garrafón empapada en cerveza y café irlandés (de beber, hacerlo con clase) cuando me di cuenta de que me estoy haciendo mayor.

No se muy bien cuando y como, miraba a mi alrededor y veía a tantas otras personas, a chicos y chicas que se encontraban y se «enrollaban» con esos besos que son poco menos ahogantes, en los cuales se baten récords de mantenimiento de respiración prolongada y me daba cuenta que yo ya no valgo para esas cosas. No sirvo para encontrarme con una mujer y sin apenas cruzar palabra con ella arrancarle una relación esporádica, una serie de besos perdidos en el tiempo, un tal vez hacer el amor y si te he visto no me acuerdo. Llamarme sentimental si queréis, clásico tal vez, pero yo prefiero una buena conversación, una mirada de picardía, un guiño, un beso en la mejilla y un continuaremos con esto mañana.

No se, tal vez sea que me siento, como dice el gran cantautor Joaquín Sabina, me siento tan joven y tan viejo.